Cuando el final del verano se acerca y los tonos ocres comienzan a teñir los campos de España, la región de La Rioja se prepara para vivir uno de los momentos más esperados y emblemáticos de todo el año: las Fiestas de San Mateo y la Vendimia Riojana. La ciudad de Logroño se transforma en el epicentro de una celebración espectacular que rinde un merecido homenaje a su producto más universal, el vino, y al arduo trabajo de los agricultores que cultivan la vid con dedicación durante todo el año.
Declaradas de Interés Turístico Nacional, estas fiestas representan la esencia pura de una tierra que respira y vive por y para la enología. Durante una semana entera, en fechas cercanas al 21 de septiembre, las calles logroñesas se llenan de música, tradición, gastronomía y un ambiente inigualable que atrae a visitantes de todas las partes del mundo. Es un momento donde la capital riojana muestra su cara más hospitalaria y festiva.
Orígenes de una Celebración Histórica

Los orígenes de esta festividad se remontan al siglo XII. En aquella época, la ciudad de Logroño gozaba de una enorme importancia comercial gracias a su ubicación estratégica en el Camino de Santiago y a los privilegios otorgados por la realeza en el Fuero de Logroño. Las ferias comerciales que se celebraban en otoño eran fundamentales para el abastecimiento de toda la región de cara a los duros meses de invierno.
Con el paso de los siglos, estas ferias, que inicialmente tenían un carácter puramente mercantil y ganadero, fueron evolucionando. Al coincidir de forma natural con las fechas de la recolección de la uva, la feria de San Mateo acabó fusionándose paulatinamente con las celebraciones propias de la vendimia. De este modo, lo que era un mercado de otoño pasó a convertirse en una gran festividad de agradecimiento por la cosecha obtenida. Hoy en día, las Fiestas de San Mateo mantienen intacto ese espíritu de gratitud hacia la tierra y exaltan la inmensa riqueza cultural e histórica de La Rioja.
El Acto Central: El Pisado de la Uva y la Ofrenda del Mosto
El momento más solemne, representativo y emotivo de todas las fiestas tiene lugar en el céntrico Paseo del Espolón de Logroño. Allí se celebra el tradicional «Pisado de la Uva», un rito ancestral que simboliza la obtención del primer mosto de la temporada. Personas llegadas de todas las comarcas riojanas portan cestos repletos de uvas recién cortadas, conformando un desfile lleno de color, alegría y trajes regionales de incalculable valor tradicional.
Las uvas se depositan con esmero en un gran tinanco de madera situado en el centro del escenario. A continuación, hombres descalzos, vistiendo la indumentaria tradicional, entran en el recipiente y comienzan a pisar la fruta entrelazados por los brazos, marcando el ritmo de la jota y la música folclórica. Este proceso, que recrea fielmente los métodos artesanales y más antiguos de elaboración del vino, culmina con la obtención del primer jarro de mosto. Este líquido precioso, fruto del primer esfuerzo de la campaña, es bendecido y ofrecido a la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja. Es un instante de profundo respeto y tradición que marca oficialmente el inicio de las festividades y emociona a todos los presentes.
La Cultura del Zurracapote y la Hospitalidad de los Chamizos
No se puede hablar de las Fiestas de San Mateo sin mencionar el zurracapote, la bebida reina indiscutible de estas fechas. Se trata de una elaboración artesanal, preparada a base de vino tinto de la zona, al que se le añade azúcar, limón, canela y frutas variadas como melocotones o manzanas. Cada familia o grupo tiene su propia receta secreta, dejándolo macerar en grandes recipientes durante días para que adquiera su sabor dulzón y característico.
El zurracapote se degusta principalmente en los «chamizos», que son locales acondicionados por las «peñas» festivas en los bajos de los edificios del casco antiguo. Estas agrupaciones de amigos y vecinos son el auténtico motor de la celebración. Las peñas abren sus puertas para ofrecer zurracapote a cualquier visitante que se acerque, creando un ambiente de total hospitalidad y camaradería. Entrar en un chamizo, beber en porrón y disfrutar de la música es la mejor manera de integrarse en la fiesta, charlar con los lugareños y empaparse de la genuina calidez riojana.
Gastronomía en Miniatura: La Emblemática Calle Laurel

La gastronomía juega un papel fundamental y protagonista durante toda la semana de San Mateo. Logroño es mundialmente conocida por su excelencia culinaria, y las fiestas son el escaparate perfecto para demostrarlo ante miles de turistas. La célebre Calle Laurel y sus vías aledañas (como la Calle San Juan) se convierten en un hervidero de actividad desde el mediodía hasta bien entrada la madrugada.
Cada bar y taberna ofrece sus pinchos estrella, que son verdaderas obras maestras de la cocina en miniatura. Champiñones a la plancha con una salsa secreta, embuchados, patatas a la riojana, bacalao, pimientos rellenos y carnes a la brasa son solo algunos de los manjares que se pueden degustar. Por supuesto, cada bocado se acompaña obligatoriamente de una buena copa de vino Rioja. Además, por toda la ciudad se organizan multitudinarias degustaciones populares al aire libre, donde se reparten raciones de platos tradicionales a precios muy asequibles, garantizando que nadie se quede sin probar los sabores típicos de la tierra.
El Enoturismo como Motor Cultural

Durante la semana de San Mateo, el enoturismo experimenta su momento de mayor esplendor. La Rioja, que cuenta con cientos de bodegas —desde calados centenarios subterráneos llenos de historia hasta imponentes edificaciones vanguardistas diseñadas por arquitectos de fama mundial— abre sus puertas de par en par.
Los visitantes no solo participan en la cata y degustación, sino que tienen la oportunidad de sumergirse en la cultura del vino a través de paseos a caballo entre los viñedos, vuelos en globo aerostático para observar el espectacular mar de vides desde el cielo, y talleres de vendimia manual donde experimentan en primera persona el esfuerzo de cortar los racimos al alba. Esto convierte a la fiesta en una plataforma educativa de primer nivel que pone en valor el inmenso patrimonio agrícola y cultural español, explicando los meticulosos procesos de fermentación y la crianza en barricas de roble.
Actividades y Espectáculos para Todo el Público
El programa de actividades de San Mateo es inmenso y está diseñado para abarcar todos los gustos y edades. Destacan los emocionantes encierros matutinos y la importante feria taurina que tiene lugar en la moderna plaza de toros de La Ribera, una cita ineludible para los grandes aficionados. También cobran especial relevancia los desfiles de carrozas que recorren las avenidas principales con espectaculares diseños alusivos a la cultura del vino y a las tradiciones riojanas.
La música en directo es otra constante imprescindible. Se organizan grandes conciertos con artistas de renombre en plazas y escenarios habilitados, así como actuaciones continuas de orquestas, charangas y grupos folclóricos que animan cada rincón de la ciudad. Por las noches, el cielo logroñés se ilumina con el prestigioso Concurso Internacional de Fuegos Artificiales, congregando a multitudes a orillas del río Ebro para presenciar un espectáculo pirotécnico deslumbrante.
Una Experiencia Imprescindible

Las Fiestas de San Mateo y la Vendimia Riojana ofrecen una experiencia completamente inmersiva en las tradiciones más arraigadas del norte de España. Es una época donde el trabajo duro e incansable del campo se transforma en celebración, orgullo y alegría. Logroño demuestra año tras año su excepcional capacidad para acoger a miles de visitantes manteniendo intacta su esencia hospitalaria y su compromiso con la historia.
Visitar la capital de La Rioja durante el mes de septiembre significa sumergirse en un mundo de aromas a mosto fresco, sabores culinarios intensos, calles vibrantes y una cultura milenaria. Es, sin duda, un evento imprescindible para todo buen amante de la gastronomía, el buen vino y las tradiciones más auténticas.
