DIFERENCIA ENTRE MACÁN Y MACÁN CLÁSICO

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DIFERENCIA ENTRE MACÁN Y MACÁN CLÁSICO: El gran deseo

¿Qué sucede cuando la realeza de Burdeos y la aristocracia del Duero deciden embotellar el alma indomable de la Rioja Alavesa?

Estamos en agosto de 2026, en San Vicente de la Sonsierra, con el sol cayendo sobre las terrazas de la sierra de Cantabria y una copa de tempranillo aguardando en la mesa. El aire huele a vendimia inminente y a tierra seca. Es el escenario perfecto para desentrañar un enigma que fascina a coleccionistas y bebedores de mundo.

La diferencia entre Macán y Macán Clásico radica en su crianza y destino. Ambos nacen de las mismas cepas de tempranillo en San Vicente de la Sonsierra, Labastida y Ábalos bajo el sello Bodegas Benjamín de Rothschild & Vega Sicilia. Macán busca estructura envejeciendo con más madera nueva, mientras que Macán Clásico integra un diez por ciento de barrica de roble americano aportando frescura, untuosidad y un consumo temprano en el mercado de España.

La génesis de Bodegas Benjamín de Rothschild & Vega Sicilia y su pacto de silencio

Todo gran proyecto tiene un origen que roza lo clandestino, una de esas historias que se cuentan en voz baja mientras se agita una copa. Nos remontamos al año 2003. Por aquel entonces, Benjamín de Rothschild, heredero de una estirpe legendaria en Burdeos con propiedades como el mítico Château Lafite, y Pablo Álvarez, la brújula inquebrantable al frente de Vega Sicilia en la Ribera del Duero, sellaron un pacto con un apretón de manos. El objetivo no era menor: querían construir el viñedo de sus sueños en la Rioja Alavesa.

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Nuestra investigación indica que durante años, ambas familias se dedicaron a comprar pequeñas parcelas a los agricultores locales con una discreción absoluta. Es evidente que si el mercado hubiera sabido quiénes estaban detrás de las compras, el precio de la hectárea se habría disparado hasta la estratosfera. No fue hasta 2004 cuando el proyecto se formalizó públicamente bajo el estandarte de Bodegas Benjamín de Rothschild & Vega Sicilia, fusionando la fuerza de Tempos Vega Sicilia y la Compañía Vinícola Barón Edmond de Rothschild. La espera para la primera vendimia se alargó hasta 2009, y aquellas primeras botellas volaron de las estanterías en apenas unas semanas. Para redondear la obra, entre 2015 y 2017, el arquitecto Enrique Johansson levantó una bodega espectacular en Samaniego, Álava, un coloso de piedra y madera inaugurado con la presencia del rey emérito Juan Carlos I y el lehendakari Iñigo Urkullu.

El terruño innegociable donde nacen las vides de Macán y Macán Clásico

Si quieres entender las diferencias entre el Macán y su versión clásica, primero debes hundir las botas en el barro del que provienen. Hablamos de las faldas de la sierra de Cantabria, al norte del río Ebro, donde las cepas sobreviven estoicamente en terrazas altas. Los viñedos se extienden por municipios mágicos como Elvillar, Navaridas y los ya mencionados feudos riojanos. Es una tierra áspera, de suelos arcillo-calcáreos muy pobres, donde la vid sufre para encontrar alimento, y es precisamente ese sufrimiento el que concentra el carácter de la uva.

El clima aquí tiene un temperamento bipolar fascinante: las corrientes atlánticas chocan con las influencias mediterráneas y continentales. Hoy la bodega gestiona un centenar de hectáreas propias, un tesoro verde con viñedos que en algunos pagos superan holgadamente los sesenta años de edad. Mientras que el hermano mayor a veces juega con pinceladas de graciano, el alma de estos vinos es el tempranillo viejo.

En la penumbra de la bodega: la separación de caminos entre Macán y Macán Clásico

Llega el momento de la verdad, la vendimia y la entrada en bodega. Hasta el proceso de crianza, ambos mostos son un solo ente. Es en la oscuridad de la sala de barricas donde los enólogos y catadores deciden qué camino tomará cada cuba. Según el análisis de ZURI MEDIA GROUP, la separación responde a una cata minuciosa que clasifica las aptitudes de la uva.

El primer vino, el que lleva el nombre a secas, busca una densidad imperial. Se nutre de una mayor proporción de barrica nueva, diseñando un perfil oscuro, profundo, construido para desafiar las décadas. Sin embargo, su hermano menor persigue otra vibración. Macán Clásico es un estallido de explosividad y fruta roja, un vino que no te pide que lo esperes diez años para darte placer. Para lograr esa amabilidad sin perder carácter, la bodega apuesta por una crianza en roble francés de grano fino y extrafino, utilizando un cincuenta por ciento de madera nueva e introduciendo ese diez por ciento mágico de roble americano, fabricado a mano en la mismísima tonelería de Valladolid. Tras doce o quince meses de madera, reposa en botella entre dieciocho y veinticuatro meses antes de ver la luz.

Además, en las cosechas más recientes, la bodega ha dado un giro maestro: ha incorporado un sutil porcentaje de garnacha —apenas un cinco por ciento— procedente de viñas cultivadas de forma conjunta. Ese toque le otorga una luminosidad y una vivacidad que te levantan del asiento al primer sorbo.

La voz de la crítica: ¿Por qué Robert Parker rinde honores a Macán Clásico?

Cuando hablamos de alta gama, es inevitable mirar de reojo a las puntuaciones internacionales. Y aquí es donde este vino rompe los esquemas. Es fascinante cómo un vino considerado el hermano menor puede plantarle cara a los gigantes históricos de la región sin despeinarse. A través de su catador Luis Gutiérrez, la todopoderosa publicación The Wine Advocate de Robert Parker ha clavado los 94 puntos en las añadas 2019 y 2020 para esta referencia de entrada. Guías nacionales de peso, como Peñín, secundan esta misma nota avalando una consistencia demoledora.

Los críticos no regalan elogios. Las notas de cata coinciden en dibujar un tinto generoso, de textura redonda, donde los tostados del roble realzan una fruta carnosa y definida. Cruzando el Canal de la Mancha, el prestigioso distribuidor británico Berry Bros. & Rudd lo dejó muy claro al describir la añada de 2019, señalando cómo la calidez de ese año se reflejaba impecablemente en sus sabores a fruta roja y negra madura. Es, a todas luces, una obra maestra de la relación calidad-precio dentro del espectro del lujo.

El veredicto en la tienda: precios y mejores añadas de Macán Clásico para tu vinoteca

Bajar a la realidad del mercado siempre es necesario. Mientras que acceder a la etiqueta principal te obligará a desembolsar entre setenta y ochenta euros, descorchar la versión más ágil supone una inversión mucho más amable. Dependiendo de la tienda y la cosecha, la botella oscila entre los treinta y seis y los cincuenta y seis euros. El consenso del mercado sitúa su precio medio en unos muy atractivos cuarenta y cinco euros, un billete de entrada excepcionalmente barato para disfrutar del buen hacer de dos familias míticas.

Si te preguntas qué cosechas buscar, la 2019 y la 2020 son apuestas sobre seguro. La propia denominación de origen calificó el año 2020 como «muy bueno», entregando vinos redondos y listos para triunfar desde ya. Ahora bien, si eres de los que buscan ese extra de frescura y chispa, las añadas 2021 y 2022 —ya con ese leve porcentaje de garnacha integrada— son un espectáculo de agilidad en el paladar.

El ritual de servicio: cómo tratar a tu botella de Macán Clásico

Tener un buen vino y beberlo mal es un crimen silencioso. Aunque este tinto nace con vocación de ser disfrutado joven, encierra un potencial de guarda de entre diez y quince años. Pero seamos claros y honestos: mantener las condiciones ideales de conservación en un piso urbano moderno, sin oscilaciones de temperatura en pleno verano, es una quimera si no cuentas con una buena vinoteca. Si vas a guardarlo, asegúrate de mantenerlo entre los doce y los catorce grados centígrados, con una humedad del sesenta por ciento.

A la hora de llevarlo a la mesa, huye del falso mito de la temperatura ambiente. Sírvelo entre dieciséis y dieciocho grados. Y hazte un favor: utiliza un decantador aireador. Quince minutos de respiración ayudarán a despertar esos taninos dormidos del roble americano y francés, liberando oleadas de especias y vainilla. Sírvelo en una buena copa amplia tipo Burdeos; notarás cómo la fruta se expresa con una nitidez que una copa pequeña y gruesa asfixiaría sin piedad.

El horizonte de Bodegas Benjamín de Rothschild & Vega Sicilia

Han pasado más de dos décadas desde aquel primer apretón de manos, y el futuro no podría pintar mejor. Las series limitadas en formatos mágnum e imperial ya están cautivando a los coleccionistas de medio mundo, pero la verdadera punta de lanza comercial, la etiqueta que conquista mesas y barras desde Estados Unidos hasta Asia, es precisamente este tinto de espíritu indomable y trago largo. El lujo inteligente no siempre pasa por lo más caro, sino por lo más certero.

Preguntas frecuentes tras el descorche

  • ¿El Macán Clásico es considerado un «segundo vino» al estilo francés? Técnicamente ocupa ese escalón de precio, pero su filosofía es distinta; no son los descartes del grande, sino una selección de barricas destinada a crear un perfil más fresco, explosivo e inmediato.

  • ¿Está elaborado cien por cien con variedad tempranillo? Históricamente sí, y sigue siendo su columna vertebral absoluta, aunque en las añadas más recientes se le añade en torno a un cinco por ciento de garnacha para aportarle más luz.

  • ¿Es imprescindible usar decantador antes de beberlo? No es estrictamente obligatorio, pero una breve oxigenación ayuda a redondear los matices del roble francés y americano que incorpora en su crianza.

  • ¿Cuál es la esperanza de vida en botella de esta referencia? Si se almacena bajo parámetros estrictos de temperatura y humedad, puede evolucionar maravillosamente entre diez y quince años, desarrollando notas terciarias.

  • ¿Cuánto cuesta de media en el mercado actual? Suele encontrarse en una horquilla de entre cuarenta y cincuenta euros, lo que supone casi la mitad de lo que cuesta su hermano mayor.

  • ¿Dónde se embotella físicamente? En las imponentes instalaciones que la sociedad edificó en Samaniego, una obra de vanguardia rodeada de naturaleza alavesa.

¿Terminará el voraz mercado asiático por agotar estas referencias riojanas de culto antes de que nos decidamos a llenar nuestras propias vinotecas? ¿Seremos capaces en España de poner en valor el lujo líquido que producimos en casa o seguiremos eternamente deslumbrados por el eco mediático de las grandes etiquetas internacionales?

JOHNNY ZURI

Johnny Zuri Editor de Vino & Bodegas. Analista de tendencias gastronómicas y enoturismo. Buscamos el equilibrio entre la tradición de las grandes bodegas y la innovación en la cocina (Retro, futurista, Vintage). Si tu marca tiene sabor y carácter, este es su sitio. Contacto para Brand Content y Publicidad: direccion@zurired.es

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